Miércoles, 19 Junio 2019 21:05

La evolución del San Pedro en Pitalito

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Estas son las 12 aspirantes al cetro y la corona de Señorita Festival Folclórico Laboyano 2019-2020, luego de un taller sobre cultura y folclor huilense con el escritor Gerardo Meneses Claros.
Reinas laboyanas 2019

Sin el compromiso y el arraigo cultural de antes, las cuatro comunas y los ocho corregimientos de Pitalito se disputan la corona del Festival Folclórico Laboyano 2019.Desde 2002, cuando Pitalito evolucionó en su organización socio administrativa mediante la creación de las comunas y corregimientos, las fiestas del San Pedro iniciaron también un proceso de evolución, no sólo en el modelo de participación, sino también en cuanto a la importancia que le dan los dirigentes y líderes comunitarios al hecho de estar presentes en la realización de las festividades.
17 años después de que el gobierno del abogado Germán Calderón pusiera en marcha el nuevo modelo administrativo, a través del cual se empoderó a las comunidades en la toma de decisiones, el proceso de selección de la reina de cada sector cobro mayor importancia y, por consiguiente, el perfil de las aspirantes elevó también su nivel.
Ya no basta ser bonita y contar con la popularidad entre sus vecinos, las reinas de hoy son jóvenes con preparación académica, algunas de ellas ya terminando su etapa de formación profesional, lo cual les permite tener un buen desempeño, aportarle al desarrollo cultural de la región y, por sobretodo, ser un símbolo de unidad y trabajo comunitario.
Reinas laboyanas 2019 1

A pesar de que, en el sector rural algunos representantes de las JAL y los mismos presidentes de Acción Comunal delegaron en su totalidad esa responsabilidad en el Corregidor, son más los corregimientos en donde la selección de su reina se hace de manera participativa contando con los dirigentes y líderes, la comunidad y las jóvenes aspirantes a llevar dicha representatividad.
En el sector urbano el movimiento comunal también es protagonista, las JAL y JAC participan de alguna manera en el proceso y buscan comprometer a los ciudadanos de todos los barrios en la celebración.
Así, las fiestas más allá de lo folclórico y el jolgorio sampedrino, son un motivo para mostrar las potencialidades de cada sector, aunque en esa parte el rural le lleva una gran ventaja a las comunas, pues, lo homogéneo de lo urbanístico contrasta diametralmente con la riqueza y variedad ambiental y productiva del campo laboyano.
La brecha que años atrás existía entre una reina urbana y una campesina también ha desaparecido y ahora todas compiten en igualdad de condiciones por su belleza, donaire, desempeño durante el proceso y ejecución de la danza del sanjuanero.
Sin embargo, quienes conocieron las fiestas de mediados del siglo pasado hasta la década de los 90 coinciden en que la “oficialización” de las fiestas les quitó entusiasmo, pertenencia y protagonismo a las comunidades en los procesos de organización y desarrollo de los eventos, dejando todo en manos del gobierno local que no cuentan con una política pública en cuanto a lo cultural y folclórico.
Sectores como el comercio, transporte, matarifes y expendedores de carne, los bancos., los ganaderos y agricultores dejaron de ser organizadores, patrocinadores y auspiciantes para convertirse en espectadores pasivos, a quienes solamente los mueve el dinamismo económico que puede dejar el lánguido turismo regional que se mueve durante la temporada.

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